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Un Minuto con la Palabra

Día viernes 15 de octubre del año 2021



Devocional:

18 Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, y a sus almas tienden lazo.

19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores. Proverbios 1:18-19

Después de haber leído los versos 11 hasta el 19, podríamos decir que estos pecadores realmente no conocen a Dios porque su único deseo es hacer daño a los demás. Creo que sería casi imposible que una persona que conozca a Jesús como su Salvador y Señor sea capaz de hacer todo lo que mencionan estos versos.

De los versos 18 al 19, vemos que las únicas personas que en realidad se están haciendo más daño son ellas mismas porque están poniendo en riesgo su propia alma, evitando la posibilidad de ser salvos, si es que ellos no se arrepienten de sus actos malvados y se acercan a Jesús como su único medio de salvación.

El verso 19 nos dice que esto es lo que les espera a los que son dados a la codicia, entendiendo por codicia “desear mucho o en exceso una cosa difícil de alcanzar, en especial dinero, poder o cualquier otra cosa para mejorar la situación personal. El mismo verso termina diciendo que la misma codicia le quita la vida a su poseedor porque lo enferma llevándolo a la desesperación suprema por alcanzar aquello que desea. El Décimo Mandamiento nos advierte a no ser codiciosos (Éxodo 20:17).

Aplicación: Que, como hijos de Dios, podamos estar alertas y evitar la codicia, estar contentos con lo que tenemos (Hebreos 13:5).

Oración: Padre, ayúdame a tener contentamiento con lo que tú nos provees, amén.

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