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Un Minuto con la Palabra

Día jueves 21 de octubre del año 2021



Devocional:

Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,

Sino que desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis,

También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; Proverbios 1:24-26

Ayer estudiamos que en la segunda parte del verso 23, que Dios en su misericordia promete dar de Su Espíritu a los que hagan caso de Su reprensión.

Pero en los versos del 24 al 26, veremos cómo Dios actuará para con aquellos que rechazan Su reprensión.

El verso 24 comienza, “por cuanto” esta expresión introduce una oración en la que se implica la causa de lo que se expresa. Dios les dice “Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,” podemos ver que Dios ha buscado a la persona, ha demostrado su interés por ella y aún en el verso 25 vemos la actitud de la persona es la misma, desechando el consejo y la reprensión de Dios.

El interés de Dios es evitar que la persona siga en esta situación y le advierte en el verso 26 que le llegará su calamidad y también le advierte que le llegará lo que la persona temía.

Es interesante que en nuestros días muchas personas que aun oyendo lo que la Palabra de Dios dice, la hacen a un lado y por ende recibirán las consecuencias a su desdeño (no considerar la importancia de una cosa).

Creo que la enseñanza está clara, que si hacemos caso omiso a las amonestaciones que Dios nos hace, sufriremos las consecuencias que Dios nos ha advertido (Romanos 6:23).

Aplicación: Que podamos oír la voz de Dios y no pasar por alto Sus advertencias.

Oración: Padre que pueda ser sensible a tu voz, amén.

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