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Un Minuto con la Palabra

Día lunes 3 enero del año 2022



Devocional:

No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. Proverbios 3:27

Amados hermanos la Misericordia de Nuestro Dios nos concede empezar este nuevo año, confiemos en su cuidado y su gran poder. Como hijos suyos estamos en el hueco de su mano y nada ni nadie nos puede separar de Él.

Es otra nueva oportunidad que Dios nos da de iniciar otra semana, lo hacemos reconociendo que la misericordia de Dios ha estado con cada uno de nosotros, y podemos juntos decirle que lo amamos y nos sentimos dichosos de ser Sus hijos.

Iniciamos una sección de los versículos 27 al 31 de Proverbios, donde cada uno de los versículos inicia con la palabra NO, el significado de esta pequeña palabra es: un adverbio que se utiliza para negar, puede constituir por sí solo una respuesta negativa.

Muchas veces nosotros utilizamos la expresión: “Qué parte de la palabra NO, no entiendes.” Queriendo recalcar que, si decimos NO, es porque no podemos decir, o hacer, o aún pensar algo.

El versículo 27 nos motiva a no negarnos a hacer el bien, la Nueva Traducción Viviente dice: “No dejes de hacer el bien a todo el que lo merece, cuando esté a tu alcance ayudarlo.”

Jesucristo fue confrontado por un intérprete de la ley en Lucas 10:25-37. Haciéndole dos preguntas para tentarle: La primera pregunta fue “¿Haciendo qué cosa heredaré la vida eterna”? y Jesús le respondió con el Primer Mandamiento “Amar a Dios sobre todas las cosas” y luego, el Segundo Mandamiento “Amar al prójimo como a uno mismo.” Luego, el intérprete de la ley, queriendo justificarse, le hizo la pregunta “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús le respondió con la Parábola del Buen Samaritano; al finalizar la Parábola, Jesús le pregunta al intérprete de la ley: “¿Quién pues de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?” El intérprete de la ley dijo: “El que usó de misericordia con él” Jesucristo concluye diciéndole: “Ve y haz tú lo mismo.” (Lucas 10:25-37).

Aplicación: La Palabra de Dios nos confronta a usar la misericordia para ayudar a alguien que está en necesidad.

Oración: Padre, ayúdame a ser misericordioso y ayudar a mi prójimo, amén.

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